El Arte de Escribir

La escritura es una de las tantas expresiones artísticas.
Narrativa y/o Poesía. Con un estilo propio.

martes, 4 de mayo de 2010

otoño

marzo, abril, mayo. pasan los meses y este blog está de otoño. en el año del bicentenario. en el año del bicentenario todo se duplica, todo se da de a centenares. los fuegos del ciberespacio centellean letras, números, imágenes, con o sin movimiento, con o sin sonido. pirotecnias rápidas piruetean en centenares de pantallas. dedos ágiles contorsionan en centenares de teclados, de botones que no brotan _todavía es otoño_ llevamos muchos años ansiosos por acceder a estas ráfagas de estímulos. como doscientos. son muchos años. son muchos estímulos.



necesito descansar. necesito un sueño. necesito apagar esto un tiempo. digamos otros doscientos años. quién sabe. por ahí mañana. mañana puede ser. hoy todavía es otoño.

martes, 30 de marzo de 2010

Volvieron

Las imágenes están de vuelta. Por ahora. No así las grabaciones. Pero bueno. Seguimos adelante.

lunes, 29 de marzo de 2010

Audio tampoco

No me había dado cuenta. Tampoco hay audio. En el 2008 había grabado la lectura de algunos poemas. Ahora no se escuchan. Tampoco se leen, porque no estaban escritos. El sonido también fue reabsorbido por el blog.
Es evidente que estamos en otros tiempos. Nada de voz. Nada de imágenes. Lectura, que es lo que más le gusta a todo el mundo.
Bueno. Ëste va a ser un blog así, casi en blanco y negro. Muy aireado. Además de sufrir los tiempos que le van imponiendo mis tener algo que decir, se va a quedar sólo con lo escrito. Por ahora. No sé, no sé hasta cuándo.
Voy a tratar de cambiar el diseño, para que tampoco el color del diseño entorpezca el luto por lo que ya no está.
Hasta cualquier momento. Hasta que dure.

Qué pasó

Qué pasó, me pregunto, qué pasó con las fotos. Adónde fueron todas las fotos de mi blog. Es cierto que hace tiempo que no pongo nada. Pero de pronto entro y no hay más fotos. Ninguna. Quedan los espacios en blanco. Adónde fueron a parar.
No habrán querido seguir junto a las letras. Las habrán echado, basura del ciberespacio. Se fueron a una Convención de Imágenes y después vuelven. Quién sabe.
Como sea, ahora éste es un blog sin fotos. Es un blog con espacios vacíos entre los textos.
Yo no sé si la próxima vez que entre estarán los textos.
Por si no están, por si no queda nada, me despido del ciberespacio. Fue algo lo nuestro mientras duró. Pero lo que es, es, y lo que no es, no es.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Derivamos

Vamos derivando: del punto en el que estamos se abren abanicos que nos llevan a varios otros puntos. En cada uno de esos puntos se abren también abanicos por los que también nos podemos deslizar. Vamos derivando, no a la deriva. Están esos puntos que hacen de referencia. Las rectas que se abren en abanico son las tangentes de esos puntos que forman parte de una función cuya variable independiente tiende a cero. Derivamos porque tramamos algo. Las tangentes dan mucha mejor idea de la trama que los puntos mismos de los que derivan, esos puntos funcionales con tendencia a ser cero independientes. Las derivadas tienen todo que ver con esos puntos y no tienen nada que ver con esos puntos. Descubren la tramoya de la trama de los dos lados al tiempo que la fabrican. No parten de la nada, sólo derivan. Los puntos soportan sus tangentes. Las tangentes, cuando ya no se soportan a los puntos, se derivan tan lejos que pasan a la fugacidad. O se dan a la fuga. No perdamos el punto. Sigamos derivando.

martes, 1 de septiembre de 2009

Hay un pájaro rojo en mi jardín


Hay periodistas especializados que se preocupan mucho por saber si un cuento o una novela son autobiográficos. Y, si tienen la posibilidad, corren a sacudir al autor para que confiese en qué parte o qué anécdota corresponde a algo que le pasó, que siente o piensa o cree en su vida real. Hay quienes se dedican a descubrir en las ficciones los alter egos de los autores, sus asuntitos personales y privados, sus tendencias y deseos ocultos. Como si enterarse de todas esas trivialidades cotidianas del autor aportara algo a la novela o al cuento que escribió, como si la novela o el cuento necesitaran de esos aportes soportes para funcionar.

El autor ya hizo lo que pudo con lo que tenía. Todo y nada es autobiográfico. Todo porque hasta la más mínima línea la escribe desde sí mismo, nada porque siempre se es otro, no sólo cuando se escribe. Sus realidades, las realidades de cada uno, son ficciones también, funcionan como tales. Para qué perseguir las ficciones que dieron origen a otras ficciones, cuando se tiene una ficción escrita que funciona o no funciona, pero en todo caso debería hacerlo por sí misma. Una ficción que funciona no necesita explicaciones, ni adendas, ni aclaraciones, ni interpretaciones silvestres. No necesita las sombras de su autor para ser leída. Porque si las necesita, hay algo en ella que no funciona. Y si no las necesita, ¿para qué meterse con las cuestiones personales del autor?. ¿Tanto interesa la vida del que escribió algo, en sus detalles nimios?

A un músico ¿le preguntarán también si su composición es autobiográfica?. ¿Si ese acorde disonante lo sacó cuando escuchó sonar la alarma del auto de su abuela? ¿Si escribió en clave de sol porque hacía buen tiempo? ¿Si le puso fa sostenido porque así se llama su perro?

Si digo que hay un pájaro rojo en mi jardín, y muestro la foto para que me crean, y escribo en mi novela que hay un pájaro rojo en mi jardín, ¿interesa si puede llegar a tratarse del mismo pájaro, si lo puse por eso, si se relacionan estas tres ficciones que propongo y cómo? Me refiero a si interesan en relación a la tercera ficción propuesta: el pájaro rojo en mi jardín de la novela; como planteo literario, no filosófico. ¿No tiene suficiente interés lo que está escrito y cómo? ¿No es bastante?

Ah, Magritte, Magritte. Volvé que te queremos. Ceci n’est pas une pipe.

jueves, 13 de agosto de 2009

La llave


¿Cuál es la llave que nos lleva a escribir un texto?

Primero hay que querer.

Los tiempos siempre son difíciles. En medio de las dificultades, en medio del ruido que hacen las dificultades, buscamos algo. Nos sentimos atraídos por esas artículas sonoras pasibles de notación. Con esas mismas artículas, anotamos cosas y algo se produce. Se abre una dimensión dentro de ésta, con ésta, a través de ésta y todos sus ruidos problemáticos. No es nada mágico, pero parece mágico. Y es mágico. No hay ninguna llave, pero inventamos una. Y a partir de ahí los mundos se suceden y los tiempos se parten.

Cada uno hace su propio recorrido, va por los textos y viene por los textos. Abre y cierra donde quiere, si usa su llave.