martes, 21 de octubre de 2008
Mucha gente en la calle está contenta porque ve en los escombros obras en construcción. Otros están más nerviosos, pero creen que no, que están como siempre. Cuando hablo de escombros no me refiero sólo a los literales. Hay palabras abstractas que hacen a la cosa pública acá en Buenos Aires, que eran de todos y para todos. Palabras como salud, educación, cultura, dignidad. Se resquebrajan a una velocidad pasmosa. Se convierten en escombros delante de nuestros ojos.
Los jazmines paraguayos aportan las últimas notas de perfume, el sol acaricia, la lluvia resbala en los adoquines que todavía quedan. El polvillo amarillo de los plátanos se mezcla con el polvillo rojo de los limpiabotellas. Flores, que hacen a una primavera que no sabe lo que pasa y se extiende sobre la ciudad, como todos los años. Pero éste no es un año cualquiera.
Es tan fácil destruir, se hace tan rápido. Basta querer. Se ponen carteles vistosos donde se dice todo lo que no se hace. Y se destruye con tranquilidad, con placer, con el placer del nene que destroza el chiche nuevo. Sólo que en este chiche vivimos nosotros. No importa. Se leía hace un tiempo en uno de esos carteles alegres: "No hay ciudad sin poesía". En la nuestra también debe haber. Debajo de un montón de escombros. Resquebrajada, como todo lo demás. Resquebrajada y rota. La cáscara de una palabra que se desprendió de toda humanidad, igual que Buenos Aires.
jueves, 18 de septiembre de 2008
Buenos Aires
llueve en tu mirada gris
la gente festeja
y vuelve a reir
pero este carnaval
hoy no te deja dormir
mires donde mires
ella está ahí
La Mancha de Rolando
lunes, 8 de septiembre de 2008
Tristeza
Hace frío. La ciudad está triste. El sol sale sobre nuestra insensibilidad. Nosotros, los que somos adultos, sólo tenemos para mostrarles a los jóvenes nuestra falta de amor. Nuestro desinterés. Nuestra desidia. A falta de imaginación, queremos corregir lo que nos molesta con el rigor. A falta de ley, queremos aplicar nuestro capricho. Por miedo a lo que no entendemos, queremos destruirlo. Sin pensar. Sin esfuerzo. Tibios. Sin saber de qué lado estamos.
A la ciudad se le caen los brazos mientras la sopapean, la aplastan, le cortan las piernas. La destrucción avanza a paso largo. Los jóvenes protestan ¿y nosotros?
Hace frío. El sol sale, de todos modos, sobre esta ciudad triste. Alguien, a pesar de todo, lo ve salir.
sábado, 16 de agosto de 2008
Qué es qué
Me gusta esa anécdota que dice que alguien le preguntó a Schumann qué significaba lo que acababa de tocar, qué quería decir. Y la respuesta de Schumann fue volver al piano y tocarlo de nuevo.
Voy a transcribir una poesía de Jacques Prévert. El francés se parece a nuestra lengua. Pero no es nuestra lengua. Eso es lo interesante de leer esta poesía en francés.
Déjeuner de matin
Il a mis le café
dans la tasse
il a mis le lait
dans la tasse de café
il a mis le sucre
dans le café au lait
avec la petite cuiller
il a tourné
il a bu le café au lait
et il a reposé la tasse
sans me parler
il a allumé une cigarette
il a fait des ronds
avec la fumée
il a mis le cendres
dans le cendrier
sans me parler
il s’est levé
il a mis son chapeau
sur sa tête
il a mis son manteau de pluie
parce qu’il pleuvait
et il est parti
sous la pluie
sans une parole
sans me regarder
Et moi j’ai pris ma tête
dans ma main
et j’ai pleuré
Viene bien leer nuestra lengua del mismo modo que leemos esta poesía. Dejémonos sorprender por las palabras que conocemos, las conocemos mucho menos de lo que estamos dispuestos a creer. El que se arriesga a escuchar sin prejuicios, y sin la exigencia de aplastar lo que se escucha en un cotidiano conocido, escucha otra cosa.




