martes, 7 de diciembre de 2010
La lógica del texto
domingo, 7 de noviembre de 2010
Mínima nota poética
La intensidad y el espesor de la palabras llegan a su máximo en la poesía. Sacan esa sustancia del saber, del saber de verdad, sentido en el cuerpo, que somos mortales.
Esta mortalidad a la que nacemos nos historiza, nos marca, nos complejiza. Nos angustia y nos duele. Pero también nos abre la dimensión de la belleza. Sólo es precioso lo que puede perderse.
Es ese intento desesperado y loco de quien ya sabe que el tiempo –más largo o más corto- se termina, de quien ya no espera ningún milagro, ese intento de hacer pasar ese cuerpo herido de muerte y por eso mismo mucho más vivo, de hacer pasar ese cuerpo mortal a las palabras, con toda esa vida que grita mientras puede, a las palabras, ese intento es poesía. Se haga como se haga. Esté donde esté.
jueves, 28 de octubre de 2010
Prejuicios

Te hiciste una idea de lo que es la poesía y no la podés cambiar. De acuerdo a tus lecturas y a tu amplitud de criterio se abre un abanico que da toda la vuelta hasta que ambos extremos se tocan a trescientos sesenta grados para que te apantalles con gusto. Podría ser que consideres que la poesía es el versito meloso o el versito solemne, el canto compuesto para homenajear a alguien o a algo, para ganarse la estima, la gracia, el corazón de algo o de alguien. Podría ser que para vos la poesía es ese bloque de palabras descendentes que no entendés para qué son, qué dicen, una complicación excéntrica y farragosa que no sirve para nada. Podría ser que creas que la poesía es el soneto medido para enhebrar un romanticismo desmedido, de otra época. Podría ser en cambio que la poesía sea el resultado de un experimento mayúsculo que se hace con los ingredientes que te venden en los boliches donde se cocina la vanguardia. Podría ser que la poesía sea el tridente que afilás cada noche para provocar, para hacerte el malo, para empujar al escándalo. Podría ser que poesía es todo lo que vos hacés y nada de lo que los demás hacen, sobre todo si los demás tienen determinadas características físicas, condiciones sociales, ambientes culturales, falta de ciertos títulos, tenencia de ciertas ideologías, gala de ciertos manejos del lenguaje, todo lo que redunda en cursilerías baratas que vos ya sabés que no merecen existir y las mantenés alejadas de tu mundo porque no se pierde el tiempo en cosas así.
Podría ser, podría ser. Pero mientras asentís satisfecho ante tu idea de lo que es la poesía, la poesía se te escapa sin tocarte. Porque no la pinchás como a una mariposa en el cartón. Se va con alguien que no la prejuzgue. Porque el prejuicio le mata las ganas de intimar.
domingo, 24 de octubre de 2010
Nota suelta sobre el cuento

El cuento es ese punteado del te muestro no te muestro. Sobre la foto que tengo y escondo, para que no la veas, pero sepas que la tengo y te den ganas de verla, te muestro un cachito y la oculto, te muestro otro cachito y la oculto, y así. Como no queriendo te voy mostrando, mientras hago que me ocupo de otra cosa. Hasta que la destapo al final y entonces agarrate, porque la vas a ver entera, abrupta, de frente, en una fracción de tiempo mínima y con el mismo efecto que se da en el truco cuando el que dábamos por perdido y le cantamos retruco y vale cuatro nos baja el ancho de espada.
lunes, 18 de octubre de 2010
GÉNEROS

Los géneros tienen distintas tramas.
En la poesía la trama es casi inexistente: se ven unos hilos rústicos, como los de la seda cruda, más bien pedazos de esos hilos, desparejos, pedazos que parecen estar sueltos y sin embargo no se sueltan, y sin embargo cohesionan. Toman su lugar en la estructura del poema, género duro, género que no cualquiera soporta. Raspa, molesta, y sin embargo sólo puede usarse para hacer ropa interior.
En el tramado del cuento los hilos forman un bordado de un hilo solo que avanza al modo del hilván: vemos una puntada sí y una no. Al final se anuda. Estas puntadas se ubican formando una estructura estrecha, tubular, el hilo sólo pasa en fila india.
El género de la novela es generoso. Acá los hilos se cruzan por todos lados y hay mucha tela para cortar, de variados materiales, diseños, colores.Las puntadas se dan de muchas formas, en muchos sentidos. La estructura es amplia.
Pero el hilo, el hilo para tramar cualquier género, el hilo lo da el lenguaje. Se van hilando palabras, de una u otra forma. En poesía, en prosa, las palabras se hilan. El telar es el mismo, las palabras hacen los hilos. Al ponerlas por escrito todo es cuestión de saberlas hilar.
viernes, 8 de octubre de 2010
DE LIRIOS Y DELIRIOS LITERARIOS


Por la primavera todo brota. A las papas les salen papadas, a los melones melaninas, cardúmenes a los cardos. No se puede caminar por la vereda sin obtener veredictos: la basura es el basamento de la usura, tan caro que nos sale mantenerla. Pero la inversión vale la pena, hoy en día es lo que más ha brotado. Tampoco hay que desconsiderar los rumbos hacia el derrumbe, eso brota bien, da mucho escombro. Hablo de mi ciudad, por si no saben. Pueden venir a ver. Si vienen, no dejen de visitar nuestros modernos baches. Hay circuitos turísticos en las avenidas, con camiones que simulan que bachean para permitir que los turistas puedan meterse y recorrer los baches sin que el tránsito los moleste. Creerán que están en túneles subterráneos como los de Sábato, en grutas exóticas, en laberintos de diseño maquiavélico. Pero no. Son nuestros baches producto de la erosión constante del pavimento librado a las fuerzas de la naturaleza y a las del parque automotor (único parque que reverdece esta primavera, el único que está exento de que le construyan edificios). También tenemos las zonas de baches de las calles secundarias, pero son para turismo aventura, de alto riesgo, y adentrarse en ellos ya requiere un equipo costoso, certificado médico, seguro de vida, autorización de los padres, carnet de alpinista y consentimiento informado. Incluye tour por los colegios públicos porteños, los únicos que te abren la cabeza (lástima que el gobierno porteño de turno se haya tomado el eslogan tan literalmente, se ve que fueron a privados) y minitour por boliches con perfecta habilitación y algunas construcciones linderas con demoliciones y obras de habiolitación ídem, que es opcional para aquellos que gusten de jugar a la ruleta rusa.
Con tanto empapelado amarillo me fabriqué unas fresias. Todo el chamuyo de la folletería y de los carteles era letra al pedo, contaminó un poco más el aire. Pero el perfume de las fresias es más fuerte. En esta ciudad se apostó al amarillo, y ahora hay amarillo libre a rabiar. Hagamos más fresias, muchas fresias, todas fresias. La próxima apuesta es ésta: o gana el perfume, o gana la nube de pedos.
Te parece que exagero. ¿Vos decís?. Sólo apunto unas breves observaciones sobre la economía primaveral en la ciudad, las que me brotan. Más bien sólo una mínima parte de las que me brotan. Pronto se acercan las hordas de mosquitos jamás fumigados, porque son otra de las buenas inversiones que estamos realizando, de alto rendimiento. Se reproducen lindo, sólo necesitan chuparte un poco de tu sangre, y algunos vienen con valor agregado, te traen de yapa el dengue, y te hacen precio. Si pensás visitarnos, no te olvides el Off.
lunes, 20 de septiembre de 2010
Grises
Al fin y al cabo lo más fácil es verlo todo blanco o negro. Cien por ciento para un lado, cien por ciento para el otro. La pura luz, la pura oscuridad. Quién no los distingue. Tan nítidos. Tan contrastantes. Los dos extremos se tocan en esto: son marcados, abruptos, totales. Casi diríamos violentos. Pegan en el ojo con su uniformidad extrema.
Más difíciles son los grises. Requieren afinar la mirada, hacer un esfuerzo de concentración y discernimiento para distinguirlos. Sobre todo cuando son varios y se parecen. Cuando es uno solo se lo toma igual que el blanco y el negro: gris, se dice, y ya está. Pero entre el blanco y el negro hay una amplia gama, son todos grises pero todos diferentes, aunque se parezcan tanto que se los puede confundir. Si se presta atención, un vasto mundo de grises se despliega ante nuestras pupilas. Se enriquece el abanico con la vasta variedad. Hay que tener tiempo. Hay que interesarse y buscar. Y ahí aparecen. La familia de grises se presenta, se da a conocer. Se nos amigan y nos llevan a encontrarlos en otras escalas, con otros nombres. Ahora son sonidos, son sentidos, son gamas de color, son gustos, son olores, son sensaciones en nuestras manos, en nuestros pies. Son posiciones ante lo que se nos presenta, puntos de vista en relación. En todos los campos se despliegan escalas sutiles. Entre el blanco y el negro hay un largo camino en el que es posible sorprenderse ante cada variación de gris.

