El Arte de Escribir

La escritura es una de las tantas expresiones artísticas.
Narrativa y/o Poesía. Con un estilo propio.

viernes, 30 de mayo de 2008

Preguntaciones

¿Por qué en tantas traducciones de creaciones artísticas, y aún en creaciones nativas, se usa el español neutro si lo neutro es estéril y de lo estéril no nace nada?

¿Por qué nuestra lengua se llama castellano si nuestra República no es la de Castilla, o es porque vivimos en un castillo?

¿Por qué ni siquiera se llama el castellano algo, como los norteamericanos llaman a su lengua el inglés americano, por qué ni nos atrevemos a adjetivar los orígenes hispánicos llegados a estas tierras hace ya casi quinientos años?

¿Por qué en la calle se está empezando a escuchar cada vez más protestas en voz alta diciendo “este país de mierda” como si los que lo dicen ocuparan un lugar por fuera del país y por lo tanto no tuvieran ningunísima responsabilidad en la construcción y en la materialización del país? ¿Será que como hablan castellano se sentirán castellanos caídos en desgracia en esta mierda que sería Argentina y todos los que no son castellanos como ellos?

¿Por qué se le dice prosa poética a la poesía de verso contínuo en la que no se hace espacio ni para respirar? ¿El solo hecho de llenar los renglones alcanza para colocar prosa como nombre y poética como adjetivo? ¿Se puede usar un derivado de poesía como adjetivo? Si se produce algo que tiene que ver con la poesía ¿no es suficiente para llamar a eso poesía, es una traba lo que se lee como falta de cortes y espacios cuando el hecho de no marcarlos podría ser otra forma de hacerlos resaltar, cuando la longitud de un solo verso puede tener el tiraje tan largo como para llenar renglones y renglones y no detenerse hasta el final donde la escanción por contraste cobraría todo su peso y su operancia?

¿Por qué muchos insisten en que habría un lenguaje especial para escribir –y que muchas veces ese lenguaje coincide con el español- o marcan una diferencia entre escribir en serio y escribir así nomás en joda? ¿Se puede escribir en una lengua que uno no habla? ¿Se puede escribir en joda? ¿Se puede “ser más culto” para escribir que lo que uno es para hablar y al mismo tiempo obtener un escrito verdadero? ¿Hacerse el español es más culto? ¿Lo serio es importante? ¿Lo serio y lo ajeno son lo verdadero y lo bueno?

¿Tenemos un problema cuantitativo y por eso si se castigara más todo funcionaría mejor?

Este país ¿no será de mierda porque es el nuestro, es el que hasta ahora pudimos hacer nosotros, al que cada uno aportó su granito?

¿No será que hablar en castellano a secas nos está secando la posibilidad de hablar?

jueves, 22 de mayo de 2008

¿Por qué es tan difícil enseñar?


Se confunde fácilmente, y lo que es peor: sin saberlo, enseñar con adiestrar.

Si enseñar tiene que ver con transmitir un saber, es condición necesaria que el que ocupe ese lugar de transmisión ame ese saber, sólo el interés genuino y apasionado puede despertar en otros interés. Y también es importante la idea que se hace sobre quiénes son esos otrosa los que desearía transmitirles un saber; se trate de chicos, adolescentes o adultos. Porque el que cree que el otro es una hoja en blanco, lo va a saturar con su discurso. El que cree que el otro es arcilla que se moldea, lo va a manosear para marcarle sus propias impresiones. El que cree que el otro es un ignorante desnudo de información, lo va a tapar de contenidos. Es fácil caer en el acto reflejo: yo te educo para que cada vez que suene la campanilla te quedes sentado (muy práctico); de la misma manera si te digo que hay que leer literatura por placer, vas a leer por placer. Haste esos niveles llega el absurdo, que parte de no ver que si de seres humanos se trata nunca dos más dos es cuatro, nunca se saliva sólo por acto reflejo, nunca se responde de la misma manera a una misma orden ¿Acaso alguien puede aprender algo por obligación? ¿Acaso por obligación se puede disfrutar de algo? En vez de insistir para que el que viene a aprender pueda soportar y haga el trabajo necesario que implica cualquier estudio, que en el caso de la lectura es tener la paciencia de buscar o preguntar por las palabras o las estructuras que impiden hacerse una idea de lo que dice el texto, avanzar aunque no se entienda “todo” para igualmente tener una impresión particular de lo que se lee, pasar por las partes tediosas porque en medio podría encontrarse algo interesante; en vez de alentar para que sepa que si hace ese trabajo es posible que se vea recompensado con algo que sí tiene que ver con el placer de leer y que es a descubrir por cada cual y por el que vale la pena hacer todo el trabajo; en vez de eso obligan. Leé porque es bueno y te tiene que gustar ¿Pero qué tiene de bueno si ya probé y no me gusta y me cuesta? Es bueno, leer es bueno. Hace bien. Igual que la sopa, que ya no hace bien, ahora lo que hace bien es la hamburguesa. Aique. Leé porque aique. Y más vale que te resulte placentero ¿entendiste?

Y el que lo dice muchas veces lee porque aique. No se ama por obligación. No.

La poesía desnuda estas cuestiones, lleva al extremo la falta de garantías del lenguaje, de lo humano, y en eso es irreductible. Pero ¿quién quiere ver eso?

Muy pocos. Otros hacen que ven, cuando tienen puestos los ojos en otra cosa. Los demás prefieren seguir creyendo en la sabia correspondencia de los códigos, los patrones de conducta, los yoes todopoderosos que controlan, el exitoso perro de Pavlov que se babea, el placer de la lectura que se aprende, en vez de enseñar a leer.

Además ¿Todo se puede enseñar? ¿No se confunden las herramientas con el artista?

Hay posiciones difíciles de sostener. La cuestión pasa por si se las sostiene o no, no por hacerlas más fáciles. Eso ya es otra cosa.

Hay lugares a los que no se va de turista.

sábado, 10 de mayo de 2008

POESÍA PARA PERAS


Se escucha por ahí decir que los responsables de que no se lea poesía son los poetas. Porque los poetas en vez de escribir “para los lectores” escriben “para los poetas”, “para” una elitte, con un lenguaje rarito que la gente ya no entendería porque los lectores –la gente- ya no saben palabras difíciles.

También se ve cómo los textos de estudio, hablemos de primarios y secundarios, se simplifican cada vez más “porque los alumnos no entienden las consignas”, no entienden los textos. No entienden.

Las pantallas atrapan, pero, hay una sola manera de aprender a leer: haciendo el esfuerzo de la lectura. Que es progresivo. Que cuesta mucho más cuando se es adulto y hasta entonces sólo se leyeron textos simples, los que “se entienden”. De hecho una vez que se es adulto, la mayoría de los que no hicieron el esfuerzo de entender antes, cuando era más fácil, no quieren hacerlo más.

Pero hay otro pero: la lectura implica un tiempo, un esfuerzo, un trabajo. Ninguna cosa, por más maravillosa que sea, se hace sin dificultades, problemas, el trabajo de atravesar esos obstáculos. Pero ese trabajo es para obtener un placer profundo, placer que tal vez ni siquiera se sospeche si no se está dispuesto a hacer el trabajo necesario para obtenerlo.

El compromiso del que escribe poesía es con la poesía. Su responsabilidad es escribir “eso que se le impone” como sea y donde sea, poniendo todas las herramientas que posee, hasta su sí mismo, a disposición. Responsabilidad raramente eludida, porque el que la elude sufre las consecuencias en sí mismo.

Cuesta acercarse a la poesía. Y no es porque sea de lectura fácil o difícil. Cuesta porque es poesía. Y no todos están dispuestos a llegar “tan solo hasta el fondo”, donde espera la cara de la Gorgona. Y además, si no quieren, no tienen por qué ir. Pero el que va, no puede cerrar los ojos.

jueves, 1 de mayo de 2008

ELLA






La poesía se produce, no se puede desandar caminos. No se puede evitar nada, ni siquiera con la intención de que se la lea. No se la puede obligar a ser más fácil, más clara, menos dura, más querible, más compleja, más impactante. No se puede obligar a la poesía a nada. Ella se levanta de sus propios fondos, por su propia cuenta. Ella se sirve de nosotros para ponerse al habla, desde una grafía que decide. No somos más que sus intérpretes. Ningún título habilita para eso, ningún nombre. Se está a solas en una zona extraña. Se sacan palabras que lindan con la nada.